lunes, 7 de abril de 2014

PESTIÑOS


Quien tiene un amigo tiene un tesoro, pero quien tiene un amigo, en este caso dos, con los que pasas una tarde estupenda haciendo pestiños y que además traigan los ingredientes y la receta, para hacerlos la tarde del sábado con una temperatura de lujo en la terraza de casa de mis padres (con multitud de público incluido) y de paso ponernos al día de nuestras cosas, reirnos mucho y pasar un rato estupendo, pues entonces no solo tienes tesoros sino mucha suerte.
Pues esto en resumen fue lo que mis amigos Juan Carlos, Maribel y una servidora hicimos el sábado por la tarde con la receta de la madre de Juan Carlos, y como es una receta apropiada para las fiestas que se nos avecinan de Semana Santa pues qué mejor que compartirla con todos vosotros para que si tenéis ganas y un poco de tiempo la hagáis.
Recetas de pestiños hay muchas y en cada sitio se hacen de forma diferente, ésta en concreto es la que se suele hacer normalmente en algunas zonas de Jaén. Son unos pestiños con una masa muy fina y hojaldrada, nada pesados.
Y lo mejor de todo fue no solo el buen rato que pasamos sino que sin dividirnos las tareas cada uno de forma natural y entre charla y charla hicimos la receta sin desacuerdos.
A mi me tocó estirar la masa y cortar los pestiños aunque de esto último no hay foto porque casi ni tiempo nos daba a hacerlas


Maribel los fue friendo aunque no hay foto de ella, solo de su mano, porque consideraba que no estaba suficientemente bien para la foto, (pero Maribel si tu siempre estás bien!)  


Ayudada por Juan Carlos que además los fue emborrizando en azúcar y canela, de Juan Carlos si hay foto revisada y autorizada


Y este fue el resultado


Pero claro con tanto pestiño, y lo que se nos alargó la tarde, no fue hasta el domingo por la mañana cuando de verdad con el café del desayuno me di este homenaje y los saboreé en condiciones


Espero que os gusten

Ingredientes:

1 vaso de los de agua (unos 200 ml.) de aceite de oliva virgen extra variedad picual
1 vaso de los de agua de vino blanco
2 cucharaditas colmadas de anís verde (matalahúva)
La cáscara de un limón intentando sacar solo la parte amarilla
1 pellizco de sal
5 vasos de los de agua de harina bizcochona que lleva bicarbonato incorporada, si utilizáis harina normal tendréis que añadir un par de sobres dobles de gaseosa o un sobre de levadura
Azúcar y un poco de canela en polvo mezcladas para emborrizar los pestiños
1 litro y medio de aceite de girasol para freirlos


En primer lugar desahumamos el aceite y para ello ponemos en una sartén el aceite de oliva con la cáscara de limón y lo calentamos. Una vez que esté caliente y que la cáscara haya tomado algo de color apartamos del fuego y añadimos la matalahúva.
Dejamos infusionar hasta que el aceite se haya enfriado.
Una vez frío lo colamos y lo echamos en un cuenco grande donde vamos a trabajar la masa y añadimos el vino, un pellizco de sal y la harina poco a poco hasta conseguir una masa elástica que no se nos pegue a las manos, casi no necesita amasado. Dejamos reposar la masa tapada durante una hora.
Pasado ese tiempo nos disponemos ya a dar forma los pestiños. Cogemos una bola de masa tamaño una pelota de tenis y la estiramos con un rodillo en una mesa con un poco de harina hasta que tenga un grosor de unos 3 mm., debe quedar fina porque más crujiente será el resultado y mejor subirá al freir pero obviamente que la podamos manejar.
Estiramos la masa dando forma como se ve en la foto, más o menos de rectángulo y vamos cortando rectángulos más pequeños de unos 8x4 cms., en las fotos también veréis mejor el tamaño.
Ponemos a calentar el aceite de girasol en una sartén y cuando esté caliente vamos añadiendo los trozos de masa de los pestiños dándoles la vuelta mientras se fríen porque además se hacen enseguida.
Una vez fritos vamos apartándolos y los dejamos escurrir en un plato con papel de cocina para eliminar el exceso de aceite.
Seguidamente y todavía calientes pasamos por una mezcla de azúcar y canela al gusto.

Los vamos poniendo en una fuente y una vez se hayan enfriado estarán listos para comer.

lunes, 31 de marzo de 2014

QUESO DE CABRA MALAGUEÑO CON ALIÑO DE CILANTRO Y AJO


Si hay algo que nunca falta en mi nevera es el queso, bueno, no el queso, los quesos, y es que nos gusta tanto que casi siempre tengo de varios tipos.
Por eso mismo cuando José Luis que es el alma mater de la web DeliciaArtesana se puso en contacto conmigo para dar a conocer los productos que vende desde su página web me decidí por el queso de cabra, y no creáis, que me costó su rato decidirme porque tal y como podréis comprobar si la visitáis tiene unos productos estupendos y muy variados, y lo más importante, todos artesanos.
Y es que en Andalucía se encuentra la mayor cabaña caprina de España siendo probablemente Málaga su mayor exponente.
En concreto el queso que he utilizado en esta receta es de cabra semicurado al pimentón de la empresa La Hortelana de Coín, queso que José Luis me recomendó por su calidad y la verdad es que me ha encantado.
Para la ocasión pensé en hacer una receta de queso pero caliente con un aliño de cilantro y ajo y es que el cilantro es de mis hierbas preferidas y tengo la maceta que se sale.

Pues lo dicho: excelente producto, poca preparación, receta sin complicaciones.


Ingredientes:

7 cuñas de queso de un dedo de grosor
1 ajo
Un ramito de cilantro, solo las hojas
2 cucharadas de aceite de oliva
7 rebanadas de pan de barra
1 tomate
Un chorrito de aceite de oliva

Machacamos en el mortero el ajo y después añadimos el cilantro que también machacaremos.
A continuación vamos echando el aceite y emulsionando todos los ingredientes hasta que tengamos listo el aliño.
Tostamos las rebanadas de pan y disponemos encima de cada una el queso y como media cucharadita más o menos del aliño.
Metemos en el microondas y horneamos durante 25 segundos, si lo hacéis en el horno solo gratinar durante un minuto más o menos.
Sacamos del micro y echamos por encima el tomate previamente picado en dados pequeños. Rematamos el plato con un chorrito de aceite de oliva.

Ya solo nos queda comer y disfrutar.

lunes, 24 de marzo de 2014

PICANTONES A LA PARRILLA CON ROMERO


Hoy os traigo una receta para que el pollo a la parrilla os salga siempre sabroso, jugoso y en su punto, vaya perfecto. La receta la tenía apuntada desde hace tiempo (no recuerdo de donde) pendiente de hacer y la verdad es que merece la pena.
En este caso he utilizado picantones en vez de pollo pero el resultado es el mismo.
Y es que el hecho de que el pollo esté primero en salmuera le hace que tome todo el sabor de lo que le añadamos a la misma, después al cocerlo al vapor o en el micro que esté tierno y por último al asarlo en la parrilla con el romero el toque final de sabor y de crujiente.
Si tenéis la suerte de hacer el pollo en una barbacoa pues ya ni os cuento como os saldrá de rico.



Ingredientes:

2 picantones (pollos pequeñitos)
200 ml. de agua caliente
1 litro de agua
3 hojas de laurel
La cáscara de un limón
Media cebolla
4 ajos pelados y laminados
2 cucharadas de pimienta en grano
3 o 4 cucharadas de miel
2 cucharadas de sal
3 o 4 ramas de tomillo fresco
4 o 5 ramas de romero fresco (cortesía de mi amigo Pablo)
4 o 5 cucharadas de aceite de oliva
Sal

Partimos los picantones por la parte de la pechuga dividiéndolos en dos partes cada uno, aunque también podéis abrirlos y dejarlos enteros.
En un cuenco grande echamos la miel, el laurel, el limón, la cebolla picada en juliana, los ajos, la pimienta, la sal y el tomillo. Añadimos el agua caliente y mezclamos.
Echamos el litro de agua removemos y añadimos los picantones de manera que queden cubiertos. Tapamos y dejamos que tomen sabor durante 3 o 4 horas.
Pasado ese tiempo sacamos los picantones de la salmuera y los ponemos escurridos en un cuenco cociéndolos bien en el microondas durante 15 minutos (tapamos el cuenco con film transparente y le hacemos agujeritos) o bien al vapor en una olla.
Posteriormente disponemos en la base de la plancha de cocina las ramas de romero y el aceite de oliva, añadiendo los picantones para que se hagan a la plancha dándoles la vuelta para que se tuesten por los dos lados.

Una vez que los picantones hayan cogido color y la piel esté crujiente desechamos el romero y retiramos los picantones del fuego. Ya solo nos queda comer y disfrutar.